La conducción de voces es el camino que cada una de las cuatro partes recorre de un acorde al siguiente. El acorde puede ser el correcto y la conducción, pobre. Una soprano que salta sin motivo, un contralto que repite la misma nota mientras el texto pide una frase, un tenor que cruza al bajo y un bajo que no cuenta la fundamental son fallos distintos. Se oyen como un coro que trabaja de más para un resultado opaco.
Esta página es para quien ya eligió, al menos en borrador, los acordes de la frase. Si todavía no sabes si el primer tiempo es tónica o dominante, ve primero a la guía de armonización. Aquí el trabajo es más pequeño y más físico: qué nota se queda, qué nota camina por grado y qué salto tiene una razón que puedes cantar. El borrador de CantuStudio deja la melodía en la soprano. Tu revisión decide si las otras tres voces tienen un camino o solo rellenan alturas.
Cuatro caminos, no cuatro alturas sueltas
Mira una voz a la vez durante dos acordes, no el bloque entero. La pregunta no es si el acorde tiene la tercera. Es si el contralto puede llegar a su nota siguiente sin adivinar. Si la respuesta es un salto de sexta que no preparaste, la altura puede ser del acorde y la línea, no. Escribe el intervalo y la dirección al margen. Sube por grado, se queda, baja una tercera. Ese margen es la conducción. El acorde completo se revisa después, cuando cada camino ya se puede cantar.
La soprano, en un canto de asamblea, suele estar ocupada por la melodía. No la arregles para suavizar un enlace si eso borra el canto que la gente conoce. Si la melodía salta, la soprano salta. Las otras voces compensan con movimiento contrario o con una nota común. Pedir que las cuatro voces sean igual de interesantes en el mismo pulso produce un enjambre. Alguien lleva la frase. Los demás la sostienen sin estorbar.
Nombra cada naipe con la palabra que tu coro usa. En muchos países de habla hispana se dice contralto. En otros, alto. Es la misma cuerda, entre la soprano y el tenor. Lo que no cambia es el oficio: esa voz no es un eco de la soprano ni un bajo escrito una octava arriba. Si el contralto duplica a la soprano a una tercera de distancia durante todo el verso, deja de ser una línea y se vuelve un engrosamiento. Engrosar puede ser una decisión de arreglo. No lo confundas con conducción de cuatro voces independientes.
Notas comunes y el camino más corto
Cuando dos acordes comparten una altura, deja esa altura en la misma voz si puedes. El oído agradece la nota que no se mueve, porque las otras pueden caminar sin que todo el coro despegue a la vez. Si el do del primer acorde sigue siendo do en el segundo, no lo pases de contralto a tenor solo por repartir. La nota común es un asidero. Quitarla obliga a tres personas a buscar de nuevo el centro.
El movimiento que sobra es el que cambia de voz una nota que podía quedarse. Se ve elegante en el papel y se oye como trabajo inútil. Antes de escribir un paso, pregunta si esa voz ya tenía una nota del acorde siguiente. Si la tenía, quédatela, salvo que el texto pida un acento que la nota tenida no puede dar. Una nota tenida bajo una palabra aguda a veces sí debe moverse. Esa es una razón. Moverla en todas las voces, en todos los tiempos, no lo es.
Después de agotar las notas comunes, prefiere el grado conjunto. Un tono o un semitono es la distancia que un naipe afina sin ensayo extra. La tercera es aceptable cuando el acorde la pide. La sexta y la séptima, en contralto o tenor, casi siempre son un error de pereza: había una nota más cercana y no la viste. Canta las dos opciones. La cercana suele sonar más a coro y menos a ejercicio de intervalo.
Quién puede saltar y cómo se vuelve de un salto
El bajo salta con más libertad, porque una cuarta o una quinta en el bajo anuncia una fundamental nueva. Ese salto es armonía, no decoración. La soprano salta cuando la melodía salta. Contralto y tenor deberían, casi siempre, quedarse o caminar por grado. Si los dos saltan a la vez en la misma dirección, el centro del acorde se desarma aunque cada nota sea legal. Deja que una de las dos voces internas se quede.
Después de un salto amplio, el movimiento siguiente suele ser un grado en sentido contrario. No es una ley de física. Es la manera en que la voz recupera el sitio sin acumular otro salto. Un bajo que salta una quinta arriba y luego otra quinta arriba empuja al naipe fuera de la zona donde canta cómodo. Un bajo que salta la quinta y vuelve un grado suena a frase. Pídele al bajo que cuente una línea, no un ostinato de tónica y quinta.
El unísono momentáneo entre dos voces no es un salto, pero sí es una decisión. Si contralto y tenor se encuentran en la misma altura, una de las dos dejó de oírse como voz propia. Puede servir en una cadencia, un pulso, para fundir el acorde. Si dura todo un inciso, reescribe. Separa por una tercera o una sexta y devuelve a cada naipe su lado. La guía de paralelas trata el caso en que ese encuentro viaja en octava o en quinta. Aquí basta con preguntar si todavía oyes cuatro personas.
Espacio entre voces y el cruce que desordena el ensayo
Mantén la soprano y el contralto a una octava o menos, y el contralto y el tenor a una octava o menos, salvo un efecto que hayas decidido y puedas nombrar. Cuando el hueco entre contralto y tenor pasa de la octava, el acorde suena partido aunque las fundamentales sean correctas. Cierra el hueco moviendo el tenor hacia arriba o el contralto hacia abajo, por grado, hacia una nota que ya era del acorde. No inventes una nota nueva solo para tapar el agujero.
El cruce pone a una voz del lado equivocado de su vecina. El tenor por encima del contralto, el contralto por encima de la soprano, el bajo por encima del tenor. En un coro pequeño el cruce se oye como alguien que se perdió de pentagrama. A veces es un color buscado de un solo pulso. La mayoría de las veces es el resultado de perseguir la nota más cercana sin mirar quién está al lado. Vuelve cada voz a su registro antes de añadir un paso de adorno.
La ventana que el revisor admite sigue siendo amplia: soprano de do4 a re5, contralto de fa3 a do5, tenor de si2 a sol4, bajo de mi2 a re4. Una nota dentro de la ventana puede ser incómoda para tu coro. Una nota fuera debe corregirse antes del ensayo, no durante. Si el informe marca tesitura, no discutas con el número: mueve la línea una tercera hacia el centro o transporta la pieza. La conducción no mejora porque la nota extrema sea teóricamente del acorde.
Tiempos fuertes y notas que no pertenecen al acorde
En el tiempo fuerte, cada voz debería cantar una nota del acorde, salvo una apoyatura que resuelves enseguida y que el coro puede encontrar. Una nota extraña dejada en el apoyo suena a error, no a estilo, cuando nadie la preparó. El revisor de CantuStudio marca tonos ajenos al acorde en tiempo fuerte. Úsalo como lista de pulsos, no como gusto. Si dejaste esa nota porque el texto la pide y resuelve al tiempo débil siguiente, márcala. Si no resuelve, cámbiala por una nota del acorde.
Las bordaduras y los pasos en tiempo débil son conducción, no armonía nueva. No cambies el bajo para justificar un adorno del contralto. El adorno se va. El bajo se queda en la memoria del coro. Si el contralto necesita moverse porque llevaba tres pulsos repetidos, dale un grado de ida y vuelta sobre una nota del acorde, no una excursión que obliga a rearmonizar el compás.
El silencio también conduce. Una voz que calla no tiene que enlazar con la nota siguiente como si hubiera cantado. El revisor no trata como paralelo un par separado por un silencio. Eso no te autoriza a llenar todos los silencios. Un silencio bien puesto deja oír la melodía y da aire al texto. No lo tapes con una nota de relleno solo para que el pentagrama se vea ocupado.
Un pase de revisión antes de enseñar la frase
Recorre la frase por parejas: soprano con bajo, soprano con contralto, contralto con tenor, tenor con bajo. En cada pareja, dos acordes seguidos. Escribe si hay nota común, si el movimiento es conjunto y si alguien saltó. Este pase cabe en diez minutos si no te detienes a componer de nuevo. Si una pareja falla, corrige esa pareja y vuelve a cantarla. Una corrección suele crear un problema nuevo con la tercera voz que no estabas mirando.
El informe hace una parte de este trabajo. Marca quintas paralelas, incluidas las doceavas, octavas paralelas, incluido el unísono, cruces, tesitura y tonos ajenos al acorde en tiempo fuerte. No marca todo lo que es torpe. Un contralto aburrido, hecho de notas repetidas, puede pasar el informe y dormirse en el ensayo. Canta esa línea solo. Si no querrías aprenderla, todavía no está conducida.
Cuando las líneas caminan, vuelve a la pregunta grande. La guía de armonización dice si el acorde debía ser otro. La de arreglos dice si esta textura cabe en tu sala. La de paralelas dice cómo separar dos voces que se fundieron. El armonizador SATB sirve para oír un borrador nuevo. PDF y MusicXML, en Pro, sirven para llevártelo a otro editor. Planes dice qué cuenta descarga el archivo. Ninguna de esas páginas canta el contralto por ti.