Una quinta justa dentro de un acorde no es un error. El error es de movimiento: las mismas dos voces pasan de una quinta justa a otra quinta justa en la misma dirección. Con las octavas ocurre igual. Las dos voces se funden, dejan de oírse como líneas distintas y el acorde pierde una persona. En un coro pequeño se nota enseguida. En un coro grande también, porque esos dos naipes se pegan y sueltan la nota que te importaba.
Esta página enseña a encontrar ese par, a no confundirlo con otras quintas legales y a reescribirlo sin cambiar el acorde que ya elegiste. El revisor de CantuStudio marca quintas de la clase del intervalo 7, incluida la doceava, y octavas de la clase del intervalo 0, incluido el unísono, cuando las dos voces se mueven en la misma dirección y nadie está en silencio. El movimiento contrario no se marca como paralelo. El informe no decide si tu estilo quería esa fusión. Tú sí.
La falta es el movimiento, no la quinta quieta
Mira dos tiempos seguidos y solo dos voces. En el primero, mide el intervalo. En el segundo, mídelo otra vez. Si los dos intervalos son quintas justas, o los dos son octavas justas, y las dos voces subieron o las dos bajaron, es un paralelo. Si una voz no se movió, el movimiento es oblicuo y no es este error. Si las voces fueron en direcciones opuestas, es movimiento contrario, aunque aterricen en una quinta. Una quinta sola, sostenida, es duplicación o espacio. No es una quinta paralela.
La octava paralela entre soprano y bajo en una cadencia se oye vacía en el acto. Las dos voces dicen la misma línea a distancia de ocho y el acorde se queda sin grave propio. Una quinta paralela entre contralto y tenor, en medio de un compás ocupado, puede sonar más suave y aun así conviene corregirla: esos dos naipes se van a enganchar. No esperes a que el ensayo te lo demuestre si ya puedes cantar el par con dos personas.
No persigas todas las quintas del sistema a la vez. El acorde de dominante tiene una quinta y no por eso está mal. El oído se confunde cuando miras las cuatro voces como un bloque. Aísla el par. Si no puedes cantarlo de memoria en dos notas, todavía no lo revisaste. El lápiz es más rápido que el ojo en este oficio: intervalo, dirección, intervalo, dirección.
Cómo cantar el par antes de reescribirlo
Elige las dos voces y deja mudas a las otras, en el piano o en la boca. Canta la primera quinta o la primera octava, luego la segunda. Si sientes que las dos personas se volvieron una, ya oíste el problema. No hace falta un nombre latino para corregirlo. El nombre sirve para no corregir otra cosa. Muchas veces se reescribe un cruce, o se cambia el acorde, cuando bastaba mover una de las dos voces a otra nota del mismo acorde.
Prueba las tres reparaciones clásicas antes de inventar una cuarta. Deja una nota común si el acorde siguiente la tiene. Mueve una voz por grado en sentido contrario. Cambia la duplicación, no el grado: la misma fundamental, otra octava, de modo que el intervalo deje de ser quinta o deje de viajar en paralelo. Si ninguna de las tres conserva el acorde que querías, entonces sí vuelve a la guía de armonización. Puede que el segundo acorde estuviera mal elegido y el paralelo sea el síntoma.
Después de corregir, canta el par otra vez y canta también cada voz contra la tercera voz que no mirabas. Una solución entre soprano y bajo suele crear una quinta nueva entre soprano y tenor. El pase por parejas no termina en la primera pareja. Termina cuando las seis parejas de un SATB, en esos dos tiempos, ya no viajan en quinta justa ni en octava justa hacia el mismo lado.
Doceavas, unísonos y la quinta que no cabe en una octava
Una doceava es una quinta más una octava. Si dos voces conservan ese intervalo de la familia de la quinta mientras ambas se mueven en la misma dirección, aunque una doceava se convierta en quinta simple, sigue siendo una quinta paralela. Revisar solo las quintas que caben dentro de una octava deja pasar esta. El revisor trata la clase del intervalo, no solo la cifra que cabe en el pentagrama estrecho. Por eso una doceava que viaja con otra quinta aparece en el informe.
El unísono es una octava de distancia cero. Dos voces que llegan a la misma altura y salen juntas hacia otra octava, en la misma dirección, están en octavas paralelas. No lo disculpes porque en el papel las notas se vean pegadas. Se oyen pegadas. Si quieres un unísono de verdad, escribe las dos voces en unísono y no finjas cuatro partes en ese pulso. Si quieres cuatro partes, sepáralas a una tercera, una sexta o una octava que no viaje en paralelo hacia la siguiente.
Una quinta disminuida no es una quinta justa. Pasar de una quinta justa a una disminuida cambia la clase del intervalo. No es el error de esta página, aunque la enseñanza tradicional a veces desconfíe de ese movimiento, sobre todo si cae. Una disminuida que resuelve abriéndose hacia una tercera, como en una dominante con séptima, es otro capítulo de conducción. No mezcles los vocabularios. En una revisión rápida, marca primero justo contra justo. Después escucha los intervalos desiguales. No los pintes todos con el mismo lápiz.
Contrario, oblicuo y lo que no es una paralela
El movimiento contrario pone a las dos voces en direcciones opuestas. La soprano sube y el bajo baja. Pueden llegar a una quinta. Esa llegada no es una quinta paralela. CantuStudio no marca el movimiento contrario como paralelo. Usar contrario en la cadencia, con la soprano que sube a la tónica y el bajo que baja a la fundamental, es una de las maneras más claras de cerrar sin fundir las voces exteriores.
El movimiento oblicuo deja una voz quieta mientras la otra camina. Tampoco es paralelo. Un pedal del bajo contra una soprano que se mueve es oblicuo. Se vuelve paralelo solo si el bajo abandona el pedal y viaja con la soprano hacia la siguiente quinta u octava. No cortes un pedal bueno por miedo a un nombre que todavía no se aplica. Corta el pedal cuando las dos voces echan a andar juntas.
Una quinta escondida, o directa, es otra cosa: movimiento directo hacia una sola quinta justa, a menudo con un salto en la voz superior. Es una preocupación más estricta de aula, sobre todo entre las voces extremas. La comprobación de paralelas busca dos intervalos de quinta justa seguidos. Un informe limpio de paralelas no afirma, por sí solo, que el borrador esté libre de quintas directas. No añadas esa promesa. Si te importa la quinta directa entre soprano y bajo, mírala aparte, en la cadencia, cantando solo esas dos voces.
Reescribir el par sin perder el acorde
Supón soprano y tenor en quinta justa, los dos subiendo a otra quinta justa. Deja la soprano si es la melodía. Mueve el tenor a la otra nota del mismo acorde que esté a un grado, aunque sea hacia abajo. Si esa nota cruza al contralto, prueba la otra nota disponible. El acorde no cambia. Cambia la duplicación. La fundamental puede quedar en el bajo y en el contralto, y el tenor toma la tercera. El paralelo desaparece porque el intervalo ya no es quinta contra quinta.
Si las dos voces son internas y ninguna es la melodía, mueve la que tenga el salto más torpe, no las dos. Mover las dos a la vez suele crear un paralelo nuevo con la soprano o con el bajo. Una voz se queda o camina en contrario. La otra cede. Después canta el resultado con el texto, no solo con el nombre de las notas. Una corrección que cae en medio de una palabra sigue siendo una mala corrección aunque el intervalo haya quedado limpio.
No transportes toda la pieza para huir de un paralelo. El paralelo viaja con las voces. Cambia de tonalidad solo si la tesitura ya estaba mal, como explica la guía de arreglos. Y no borres el acorde correcto para evitar dos notas. El grado que elegiste en la armonización se respeta. La guía de conducción te da el resto de las herramientas, notas comunes y grados, cuando la reparación del paralelo deja una línea fea. Usa las dos páginas. No las conviertas en una sola regla.
El informe, la excepción consciente y el ensayo
Pasa el revisor en cada borrador que estés a punto de enseñar, incluido uno que escribiste a mano y volviste a teclear. Marca quintas de clase 7, con doceavas, y octavas de clase 0, con unísonos, si ambas voces van en la misma dirección y no hay silencio de por medio. El silencio corta la comprobación. El contrario no entra en la lista. El revisor no conoce tus excepciones de estilo. Si dejas una quinta paralela como voicing deliberado, tienes que poder señalarla y decir por qué. Si no puedes señalarla, no fue deliberada.
Canta el par marcado con los dos naipes, o con dos personas, antes de decidir que el informe es quisquilloso. Una octava paralela de soprano y bajo en la cadencia suena vacía enseguida. Una quinta interna en un compás lleno puede sonar más leve y aun así vale la pena separarla, porque esas dos cuerdas se van a pegar. Si el par suena fundido y no quieres la fusión, cambia una voz. Si de verdad quieres la fusión, reescribe esa zona como voz duplicada y deja de fingir cuatro líneas independientes en ese compás.
Cuando los pares están limpios, vuelve al oficio más amplio. La conducción pregunta si había una nota común que no usaste. La armonización pregunta si el acorde debía ser dominante o tónica. Un enlace sin paralelas puede seguir siendo el enlace equivocado. El arreglo pregunta si esta textura cabe en tu sala. Para oír un borrador están el armonizador SATB, la página de PDF y MusicXML y Planes, donde se dice que la descarga del .musicxml es Pro. Ninguna de esas páginas reemplaza el pase de pares que acabas de hacer.